El Zen en el Arte del Tiro con Arco

Hoy os recomiendo un libro de deporte muy trascendente.

El filósofo alemán Eugen Herrigel cuenta sus seis años como discípulo de uno de los más reconocidos maestros de arquería (kyudo) de Tokio, cuenta cómo superó gradualmente sus inhibiciones y aprendió a estirar el arco libre de intención y con un tipo de “fuerza no forzada” que permitía al tiro desprenderse del tirador como fruta madura que cae de la rama. ¡A que mola!

Tiene  la virtud de contar lo más profundo de la doctrina Zen desde la mente de un occidental; y lo mejor es que ofrece una enseñanza de vida válida para todas las disciplinas y especialmente útil para la gente joven.

Yo lo tenía como libro de cabecera cuando rondaba los veinte abriles, y me sirvió. Ahora que me he olvidado de todo, me sirve más aun, lo que es una filosofada.

“Para alcanzar la maestría en un arte, no basta el conocimiento técnico. Uno debe trascender la técnica de manera que el dominio se convierta en un arte sin artificio y emane directamente de lo inconsciente.”

“Y el maestro se horrorizaba menos que yo ante mi fracaso. ¿Sabía por experiencia que esto sucedería? ¡No piense en lo que debe hacer, no reflexione cómo llevarlo a cabo -exclamó-; sólo si toma por sorpresa al arquero mismo, el tiro sale suavemente! ¡Ha de ser como si la cuerda cortara de repente el pulgar que la retiene, sin que usted abra la mano intencionalmente!”

Como la vida misma.

Muy recomendable.

Carlos Beltrán

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